CUIDEMOS NUESTRA SALUD
PARA PASAR MEJOR EL

Aporte de nuestro asesor en Geriatría, Dr. Pablo Wilder

El Dr. Pablo Wilder nos pasó una serie de consejos para tener muy en cuenta.

Mantener los ambientes calefaccionados. Prender las estufas y no apagarlas de noche. Los antibióticos y los procesos respiratorios son más caros que la boleta del gas.

En invierno la luz del día es más corta. Iluminar bien baños y pasillos para evitar el peligro de las caídas. La caída es más cara que la boleta de luz.

Salir a la calle en los horarios de luz plena. No olvidar que con la edad disminuye la agudeza visual.

Si los ambientes están bien calefaccionados, no abrigarse en demasía porque puede ocasionar deshidratación. Al estar muy abrigados dentro de los ambientes y salir a la intemperie se tenderá a agregar más abrigo aún. Esto produce incomodidad, sobrepeso y por lo tanto mayor dificultad en mantener el equilibrio con el subsiguiente riesgo de caídas.

Consultar a su médico de cabecera para actualizar estudios complementarios y medicación habitual. En muchos casos no es la misma medicación la que se utiliza en una época u otra del año.

Incrementar el consumo de jugos naturales, recordando que a los 30 minutos de preparados pierden sus propiedades. Son también recomendables las infusiones y caldos para evitar la deshidratación, aún en invierno.

Aumentar el consumo de verduras cocidas para compensar las disminución de las verduras crudas.

Trastornos que nos puede traer el frío

Los adultos mayores son más propensos a presentar:

Resfríos y complicaciones pulmonares.

Hipotermia: es el descenso de la temperatura corporal. Puede provocar trastornos circulatorios, pulso débil, baja presión arterial, disminución de la oxigenación cerebral, lo que agudiza o facilita la manifestación de trastornos en la conciencia e inclusive puede provocar trastornos neurológicos.

Un buen invierno mejora las perspectivas de un buen verano.