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Todos, y en especial los mayores,
pueden mejorar su salud con una actividad física moderada, preferentemente
diaria. Una actividad moderada puede obtenerse en sesiones más largas
de baja intensidad (como caminar) o en disciplinas como el yoga, gimnasia
consciente e inclusive el baile.
La
actividad física no necesita ser extenuante para ser beneficiosa.
Los mayores que llevaban una vida sedentaria y comienzan un programa de
actividad, deben empezar con intervalos cortos de actividad física moderada
(5-10 minutos) y aumentar el tiempo gradualmente hasta la cantidad deseada.
Es imprescindible consultar con un médico antes de comenzar.
Además de la actividad de resistencia cardiorespiratoria (aeróbica), los
adultos mayores pueden beneficiarse con actividades para fortalecer los
músculos. Los músculos fuertes ayudan a reducir el riesgo de caídas y
mejoran la capacidad de realizar las tareas cotidianas.
Algunos
datos:
La pérdida de fuerza y energía atribuida a la edad se debe, en parte,
a la reducción de la actividad física.
La inactividad tiende a aumentar con la edad. A los 75 años, aproximadamente
uno de cada tres hombres y una de cada dos mujeres no realizan ninguna
actividad física.
Entre los adultos mayores de 65 años, caminar es la actividad física más
popular.
El apoyo de familiares y amigos es muy importante para que un mayor realice
una actividad física regular.
Beneficios
de la actividad física:
Ayuda:
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1. a mantener la capacidad
de vivir de manera independiente y reduce el riesgo de caídas y
fracturas.
2. a personas con enfermedades
crónicas e invalidantes a mejorar su energía y su fuerza muscular.
3. a mantener sanos los
huesos, músculos y articulaciones.
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Disminuye el riesgo de desarrollar enfermedades coronarias, alta presión
arterial, cáncer de colon y diabetes.
Puede ayudar a reducir la presión en algunas personas con hipertensión.
Mejora los estados de ansiedad y depresión fomentando una sensación de
bienestar.
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